Injerto de Escudete

 

Pongo como ejemplo un Injerto de naranjo Navelate sobre limonero. Este tipo de

injerto se hace en abril, mayo y junio a ojo velando, es decir que la yema brota el

mismo año y en julio, agosto y septiembre a ojo durmiente, es decir que el escudete

agarra pero la yema no brota hasta la primavera siguiente. Es el injerto típico de

los cítricos y los rosales. También se utiliza con éxito en otros frutales como el

melocotonero, nectarino, olivo, algarrobo, almendro, etc… de preferencia en pleno

verano sobre ramas nuevas del mismo año.

 

En primer lugar se corta con el cuchillo de injertar la corteza del patrón en una zona lisa y sin yemas, haciendo un corte horizontal y otro vertical que va desde el corte horizontal hacia abajo varios centímetros, en forma de T.

A continuación, ayudándonos con el cuchillo de injertar, se despega la corteza de ambos lados como si abriésemos una ventana.

Aquí vemos en detalle como se despega la corteza, dejando al descubierto el cambium, blanco y jugoso.

Seguidamente cogemos la rama de la variedad a injertar y con el cuchillo de injertar cortamos la corteza en forma de ESCUDETE, procurando que quede en la parte ancha superior una yema buena con el pecíolo de una hoja, que habremos cortado para disminuir la transpiración del escudete. Luego, haciendo palanca con cuidado con el cuchillo de injertar, despegamos el escudete, evitando tocar con el cuchillo la parte interna de la yema.

Así debe quedarnos el escudete, con su forma típica de escudo medieval.

Visión lateral del escudete con el pecíolo cortado. Al manipular el escudete debemos evitar tocar con los dedos la parte interna y jugosa, que es el cambium, la parte viva que crece y se une íntimamente al cambium del patrón. Para evitar tocarlo, debemos coger el escudete por el pecíolo.

Aquí vemos la parte interna del escudete con el cambium y varios puntitos verdes que corresponden de arriba abajo a la parte interna de la yema, la base del pecíolo de la hoja (dos pequeños puntitos) y luego más abajo el esbozo de una espina, que en este caso no se ha desarrollado. Debemos evitar coger los escudetes de una yema con espina, ya que al intentar despegarlos, la espina no se despega y rompe el escudete.

A continuación cogemos el escudete por el pecíolo y lo introducimos en la ventanita abierta del patrón.

Si hemos despegado bien la corteza del patrón, la introducción del escudete es muy facil.

Una vez introducido debemos encajarlo perfectamente en la abertura del patrón, procurando que la parte superior del escudete contacte con el corte horizontal del patrón, para que, una vez agarrado el injerto, haya una continuidad en las cortezas.

Y por último atamos el injerto con cinta plástica transparente, dejando fuera el pecíolo, que nos servirá para saber si el escudete ha agarrado, ya que, en caso de haber agarrado, a los 12 ó 15 días, al tocarlo con el dedo, se despegará con mucha facilidad, dejando en el escudete una herida bien verde. En cambio, si no ha agarrado, el pecíolo se seca y queda pegado al escudete, de manera que, si se despega, deja una herida marrón en el escudete, lo cual significa que éste ha muerto y el injerto no ha agarrado.

Pasados unos 20 ó 25 días, la yema brota y ya podemos desatar la cinta plástica. Esta cinta es la que se usa habitualmente para los injertos de tomateras y sandías. En caso de no tener esta cinta, la atadura se puede hacer sin problemas con rafia verde o blanca.