Injerto de Hendidura plena doble.

 

Pongo como ejemplo un Injerto de dos púas o estacas de Níspola (Mespilus germanica) sobre un hijuelo o patrón de peral borde.

 

Tras cortar el hijuelo a la altura deseada, se parte por la mitad en sentido longitudinal con el cuchillo de injertar.

Se preparan dos estacas o púas de níspola, rebajándolas por los dos lados en bisel con el cuchillo de injertar. A continuación se introducen en el corte longitudinal en V del patrón, ajustándolas bien de manera que las cortezas externas de ambas estacas contacten y se alineen con la corteza del patrón, a fin de que los cambiums se fusionen.

Se atan bien con rafia de injertar.

Se embadurna todo bien con mástic o pasta selladora, sin olvidarse de los extremos recortados de ambas estacas.

 

Y ya está hecho el Injerto de Hendidura plena doble. Pasadas varias semanas se verá el resultado.

 

Este tipo de injerto se puede hacer desde mediados hasta finales de invierno en todas las rosáceas arbóreas de hoja caduca en hibernación: peral, manzano, cerezo, almendro, albaricoquero, ciruelo, guindo, níspola, membrillo, acerolo, espino albar, serbal, nashí,  etc.. y en cualquier otro arbol de hoja caduca y madera dura: caqui, pistacho, azufaifo, roble, olmo, etc…

 

También se puede hacer en árboles y arbustos de hoja perenne desde finales de invierno hasta finales de primavera, cambiando la estaca o púa por una ramita o esqueje con hojas y cubriendo el injerto con una bolsa transparente durante varias semanas, para evitar la deshidratación.

 

Pasados 50 días éste es el resultado. La estaca de la izquierda aparentemente va más retrasada en la brotación, debido a que sus yemas terminales son florales con un capullo en cada una de ellas. Tuve que aprovechar esta estaca pues cogí las estacas de otro injerto que hice hace tres años y tenía pocas ramas donde escoger. Son de una variedad de níspolas antiguas, que ya no se cultivan. Salvé la variedad cogiendo una estaquita de una vieja níspola moribunda, que injertó mi abuelo hace más de 70 años sobre un patrón de espino albar silvestre. La injerté sobre una níspola “moderna” que da unas níspolas muy grandes pero totalmente insípidas. Tras tres años, el injerto ya tenía suficientes ramas y he podido coger estacas para reproducirla por injerto, para no perder la variedad.